domingo, 21 de junio de 2009

Desde Pueyrredón hasta Federico Lacroze.

Y entonces, lloré en el subte. Tal vez no fue la mejor idea volver a encontrarnos, o posiblemente el destino así lo quiso. Nos vimos, y nos quisimos, y nos seguimos queriendo. Y cada uno tiene su vida, quizá no sea la misma esta vez.

Él se bajó, y yo seguí cinco estaciones más, hasta donde termina el recorrido. Llorando. Qué tonta, ese día no llevaba lentes oscuros, ni pañuelos.

4 hablaron:

jugodemaracuya dijo...

Lo siento mucho. Espero qu estés mejor.
Saludos.

· dijo...

mejor sino llevaba: por que esconder el dolor al mundo?

pero, perdon que pregunte: por que lloraba? por él? era trsiteza? era dolor? era nostalgia?

a veces es triste y es bueno estar en contacto con eso triste. de todas formas, triste no implica deshacer lo que lo vio nacer. a veces trsite no es tan malo.

La última mariposa. dijo...

Sí... a veces hay algo peor que la tristeza, la nostalgia y el dolor, y es la angustia.
Pero es cierto lo que decis, que no se deshace lo que uno hizo...
Posititvismo carajo! jajaja.

eva dijo...

Te mando energia positiva y buen rollito a través de los metros y metros de cable que seguramente nos separan.
Un beso!!!!